El doctor Fernando Pedroza tiene para nosotros –además– el símbolo de un guerrero en condición de almirante que se ha batido con las olas de un mar agitado muchas veces por la condición humana a la que le cuesta reconocer que así como el conocimiento no puede ser potestad de una élite, el talento si es propio de los elegidos. Si a esta característica se le asocia la disciplina y los valores de su honestidad, el amor profundo por su profesión y convicción por lo que hace, tendremos mucho más claro por qué hoy estamos rindiendo este homenaje.
En estas épocas tan fértiles para el inmediatismo, la búsqueda de la recompensa fácil y la fama hechiza, al no tener cabida en el corazón y personalidad estos aspectos, la figura del doctor Pedroza nos impulsa con mayor razón a tomarlo como modelo para las nuevas promociones médicas.
La cirugía plástica facial es una especialidad que requiere de máxima dedicación, responsabilidad, coraje y de superar todos los estándares de calidad en su práctica, alejada de los tentáculos de la improvisación y la incompetencia.
Dicen que los honores no se piden ni se rechazan. Yo añadiría que, si no existieran, la razón haría que se crearan para distinguir a nuestro colega y profesor que ha enseñado con el ejemplo de la excelencia y la vocación.
Fernando Pedroza, padre de Luis Fernando y de Eduardo, compañero inseparable de Lina, aliada en sueños y realizaciones. Dios los bendiga y les siga devolviendo todo lo bueno que usted como profesor y colega nos ha dado.